¿Debemos decirle a una adolescente que tiene anorexia o mejor evitar esta palabra para que no se asuste?
Debemos tener en cuenta que la adolescencia es una etapa especialmente sensible, por lo que es importante abordar este tema con cuidado y empatía. No se trata tanto de evitar la palabra «anorexia», sino de elegir bien el momento y la forma de introducirla. En algunos casos, poner nombre a lo que está ocurriendo puede ayudar a la adolescente a entender mejor su situación y a ver que tiene tratamiento.
Es recomendable empezar explorando sus síntomas, preocupaciones y cómo se siente, favoreciendo que pueda reconocer que algo no está bien. A partir de ahí, y si hay cierta apertura, se puede introducir progresivamente que lo que le ocurre tiene un nombre y que existen profesionales que pueden ayudarla.
Lo más importante es que se sienta comprendida, acompañada y no juzgada, evitando que el diagnóstico se perciba como una etiqueta, sino como una herramienta para entender y tratar lo que le está pasando.
