Es muy frecuente que las familias se sientan culpables si un hijo o una hija desarrolla un trastorno de la conducta alimentaria y analicen «si no le hubiera dicho esto...», «si no lo hubiera presionado en aquello...».
A pesar de que afecta a personas de los dos sexos y de todas las edades y condiciones, los trastornos de la conducta alimentaria son más frecuente en chicas adolescentes y adultas jóvenes.
Los factores que se han asociado a una buena evolución en los trastornos de la conducta alimentaria son la detección precoz, el inicio de un tratamiento especializado y la intervención familiar.