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Miedos que afloran en el proceso de recuperación de un TCA

Te facilitamos pautas para gestionar tus principales preocupaciones
Sònia Sarro Álvarez
Dra. Sonia Sarró Álvarez
Doctora en Medicina. Psiquiatra especializada en trastornos de la conducta alimentaria. Área de Salud Mental
Hospital Sant Joan de Déu Barcelona
José Miquel Ortiz Moreno
José Miguel Ortiz Moreno
Enfermero especialista en salud mental. Experto en trastornos de la conducta alimentaria. Jefe de gestión de enfermería de formación.
Parc Sanitari Sant Joan de Déu
Miedos recuperacion tca

Recuperarse de un trastorno de la conducta alimentaria (TCA) es un proceso que necesita tiempo, constancia y persistencia, a pesar de los tropiezos. En el fondo, la superación de un trastorno alimentario es un proceso de reconstrucción de la persona, de reencuentro personal. Cuanto más se sale de la trampa del síntoma, más va reapareciendo la persona y menos el trastorno.

Durante este proceso pueden surgir muchos miedos y es importante no guardártelos para que no se conviertan en secretos, cosa que los acrecienta, y, por tanto, que no empeore la situación. Muchas de las personas en proceso de recuperación de un TCA nos han compartido, a lo largo de nuestra dilatada experiencia profesional, cuáles son estos miedos. Esta es, pues, una buena oportunidad para conocerlos e intentar facilitar pautas prácticas para gestionarlos. Vaya por delante nuestro agradecimiento a todas estas personas atendidas que, con su testimonio desinteresado, nos permiten ayudar a otras personas que quizás estén enfrentando ahora mismo esta situación.

Diez desafíos para las personas en recuperación de un TCA

Me da miedo no verme bien

💬 Vuestras reflexiones

«Muchas veces tengo miedo de no verme bien. Durante mucho tiempo he creído que sólo valía por lo que era físicamente, pero con el tiempo te das cuenta que la imagen idealizada que deseabas era insana, y que tenga el aspecto que tenga, mi valía reside en otras muchas cualidades».

«Nunca me he sentido satisfecha con mi cuerpo, ni estando en bajo peso».

«No verme bien es una consecuencia de la baja autoestima. No sólo me veo mal físicamente, sino que tampoco acepto mi forma de ser. Si tan horrible soy, ¿por qué tengo a gente a mi alrededor que me aprecia y me quieren tal como soy?».

✅ Cómo gestionarlo

El verse bien, además del peso real (que no suele ser el percibido), depende de la autoestima. Si trabajas la autoestima, aunque haya partes de tu cuerpo que no te gusten, aprenderás a tolerarlo e, incluso, a sacarle partido.

Es importante aprender a hablarte bien, a mostrar contigo la misma caridad que tan a menudo otorgas a los demás. Con el tiempo, concebirás el cuerpo simplemente como un atributo más al igual que otros aspectos de la persona y dejará de ser un fin en sí mismo (y hasta un «instrumento de tortura»).

Al principio, cuando la autoestima está muy dañada, sirve (como sucede con las ingestas) distraerte con cosas que te gusten y no tengan que ver con el físico o la comida.

  • Evita mirarte al espejo o en escaparates hasta que te sientas lo bastante fuerte internamente.
  • Evita compararte.
  • Evita aislarte. Queda con amigos, haz cosas en familia, cuídate con algo que te ayude a relajarte como la música o cualquier otra afición neutra. Poco a poco y con la ayuda de la terapia podremos ir reencontrando esos aspectos valiosos de nosotros mismos que el TCA había silenciado.

La autoestima también depende del perfeccionismo, de si podemos rebajar el nivel de exigencia para con nosotros mismos. Cosa que suele funcionar con los amigos – ¿qué excelente amigo no tiene sus defectos y se los toleramos? ¿Es realmente el miedo a que nos vean con uno u otro aspecto físicamente, o el miedo a ser uno mismo el que habita tras el TCA?

Me da miedo perder el control de mi vida

💬 Vuestras reflexiones

«Siento que con el trastorno tengo el control, pero con todos estos años he aprendido que es totalmente al revés, que es el trastorno el que me lleva sólo al descontrol. Por eso tengo miedo a perder el control desde los dos lados: por una parte, a dejar que entre el trastorno y, por otro, dejar que se vaya yendo».

«Lo importante para cambiar ese pensamiento, es recordar lo que ha supuesto cada quilo a nivel emocional y de salud».

«¿Realmente estoy controlando o se trata de un falso control?».

«Controlar la comida, el ejercicio físico y todo lo que me rodea me da una satisfacción inmediata que hace que te enganches, pero ésta nunca perdura, y llevada a un extremo acaba por descontrolarse, te hace sumisa y no sabes cómo parar».

«Resulta difícil porque el TCA te ha dado una identidad y no concibes una vida sin él. Me ayuda escribir en un papel las cosas que quiero hacer (sencillas y realistas, que no haya podido hacer por el TCA), e ir exponiéndome a pesar del miedo, y si hace falta, acompañada».

Cómo gestionarlo

Este miedo tiene mucho que ver con las inseguridades personales, y también con el miedo a lo desconocido. El TCA da una falsa seguridad en un objeto (el cuerpo) que, mediante el conseguir (o no) unos objetivos de peso y figura con los que te obsesionas, nunca llega a satisfacerse, pero tapa y entierra otras inseguridades previas que siguen ahí.

Cuando afloja el síntoma, estas inseguridades volverán, así que cuanto antes consigas hablar abiertamente de tus miedos, admitirlos y afrontarlos, más fuerza perderán porque sentirás comprensión y acompañamiento. Compártelos con el grupo de terapia o con algún amigo más cercano para que veas que no estás sola y que ellos también tienen otros miedos e inseguridades, y que los podéis tolerar. Todos tenemos miedos, y más en la adolescencia, donde se busca encajar con el mundo más allá de la familia.

Me da miedo perder lo que con tanto esfuerzo he conseguido

💬 Vuestras reflexiones

«Todo este esfuerzo que se consigue gracias al TCA solamente te aporta vivir entre hospitales y ser un esclavo de un malestar continuo. Nadie ve ese esfuerzo. Lo que consigues con el TCA es apartarte de la vida, la familia, los estudios y los amigos».

✅ Cómo gestionarlo

No te confundas. ¿Es realmente una determinada figura tras lo que vas, o los objetivos reales van más allá: ser amado, admirado, popular o exitoso en tu círculo social? ¿Qué hay tras el aparador, qué te gusta de ti y qué no? Trabaja esto y reconduce tu esfuerzo a quererte y valorarte más en conjunto y no sólo por el físico. Este logro acaba motivando mucho más porque te integra en el mundo en lugar de alejarte de él.

Plantéate en qué momento te perdiste a ti misma quedando atrapada en el TCA. Piensa qué te pasaba entonces, tus circunstancias, dónde localizabas problemas o sufrimiento antes de pensar en cambiar la alimentación. Tus terapeutas te acompañarán y te ayudarán a encontrar las razones que te llevaron a caer en esa trampa puesto que siempre hay motivos de fondo que van más allá del físico y la comida, y asusta afrontarlos en soledad. Y el miedo y agobio llevan a tirar más del síntoma, y ahí se cae en la trampa, se crea un círculo. Se trata de reencontrar aspectos valiosos de ti mismo/a que el TCA ha silenciado. De hacer reemerger la identidad, pero con un trabajo de reconstrucción de la misma.

Me da miedo descontrolarme con la alimentación

💬 Vuestras reflexiones

«No por comer lo pautado tu cuerpo engordará. De hecho, a los demás que comen lo mismo (o más) los vemos exactamente igual».

«Descontrolarme y comer sin freno es un miedo que aparece cuando no sigo las pautas alimentarias. Mi cuerpo me pide ciertos alimentos que no me permito, y lo hace en forma de pensamientos en bucle».

«Si sigues una dieta equilibrada y aprendes a escuchar a tu cuerpo y darle lo que te pide, él mismo se autorregula».

✅ Cómo gestionarlo

  • Déjate ayudar por tus familiares y amistades más cercanas. Comed juntos y hablad. El momento de las comidas es una ocasión diaria para relacionarse, y una buena compañía ayuda a sobrellevar los pesares.  Las relaciones humanas de calidad nos hacen más felices, e incluso mejoran nuestra salud física mientras envejecemos. Pregúntales por sus cosas, compartid sueños y proyectos. No habléis de comida o de modelos corporales.
  • Una vez más, habla de estos miedos con tus terapeutas referentes, déjalos salir en lugar de permitir que crezcan ocultos. Pide ayuda cuando surja o reaparezca la ansiedad por comer de más, por estar «pasándote», sensaciones corporales desagradables, etcétera. Te enseñarán a identificar cuándo es normal tener hambre y cuándo es parte del TCA, y a afrontar las comidas con nuevos recursos a tu alcance.
  • Recuerda también que las pautas en Hospital de Día o durante un ingreso están supervisadas de forma individual para cada caso por un profesional de la nutrición que contempla una dieta variada y equilibrada. Recuerda que te encuentras en un entorno controlado y entre especialistas. Es el «propio» plato y el «propio» cuerpo el que se ve (o se siente) distinto, no los de los demás. Y eso es para planteárselo, pues es la propia vivencia y autoestima las que son negativas y sobrecargan la propia valoración.
  • Si sientes mucho estrés, deja que te sirva el plato otra persona porque si lo haces tú misma no te quedarás tranquila. Si no depende de ti, poco a poco el miedo se relajará. Como cuando en el colegio o en un cumpleaños infantil nos servían la merienda.
  • Después de comer, distráete haciendo alguna actividad reposada que te mantenga la mente ocupada. Llama por teléfono, escucha música, practica una afición.

Si a pesar de todo esto no puedes dominar este miedo, el Hospital de Día ofrece un entorno absolutamente controlado donde irlo afrontando en compañía.

Cuánta más restricción-prohibición te autoimpongas sobre ciertos alimentos, tanto mayor será el impulso a descontrolarse y comerlos. A menudo las personas que realizan atracones los combinan con vanos intentos de restricción, y no es raro que una anorexia nerviosa evolucione a bulimia y ésta, posteriormente, a un trastorno por atracones.

Así que la solución no es prohibirse cosas, sino permitírselas de manera equilibrada, controlada y si hace falta supervisada.

Al principio del tratamiento de un problema alimentario, a la vez que se cambian las pautas de ingesta van cambiando los hábitos. Es común que sientas miedo y ansiedad ante las sensaciones del cuerpo. A menudo se ha olvidado cómo reconocer la sensación original de hambre o de saciedad. Al recuperarse la sensación de hambre, ésta puede ser más intensa porque la habías reprimido durante demasiado tiempo, pero eso no significa que se mantenga así siempre. Si se sigues bien las pautas del equipo terapéutico y cuentas con apoyo del entorno, el descontrol no se producirá y, pasado un tiempo, la sensación amainará.

Me da miedo que la medicación me engorde o me anule

💬 Vuestras reflexiones

«La medicación me ayuda a no estar tan obsesiva con los pensamientos TCA, y eso da miedo cuando de repente te da la sensación de ser “una dejada” y no te identificas con lo rígida que siempre has sido, y ahora “todo te da igual”. Pero gracias a esta ayuda tengo más fuerza para dejar atrás el pensamiento TCA y priorizar lo que yo quiero. Ahora puedo pensar en otras cosas y flexibilizar».

✅ Cómo gestionarlo

  • Es importante que hables de este miedo con tu psiquiatra referente. Hay pocos psicofármacos usados en TCA que realmente engorden. En general, no hace falta estar sedada para conseguir tranquilizarte, aunque a veces es conveniente. La mayoría de medicaciones usadas en TCA son para aminorar (aliviar) el pensamiento obsesivo o equilibrar o mejorar el ánimo, ayudar a tener un sueño reparador o a controlar los impulsos con la comida, o los de hacerse daño o las crisis de ansiedad. La medicación la pauta un profesional responsable y especializado que busca la más adecuada en cada caso, pero si surgen problemas lo básico es comunicárselos para que pueda buscar una solución o alternativa.
  • Compara la sensación de «no ser yo misma» teniendo el TCA con antes de que apareciera. ¿Eres realmente tú misma con el problema alimentario, o estás condicionando tu vida a él?
  • Si has tomado medicación, hazte esta otra pregunta: ¿Cuánto espacio de tu mente ocupan los pensamientos sobre comida y cuerpo con y sin medicación?
  • Las personas con TCA suelen pensar de forma extremista, en blanco y negro o “todo o nada” (o lo hago perfecto, o lo hago fatal). Por ceder a los pensamientos y aceptar la dieta pautada se nos rompen esquemas, pero eso no nos coloca en el extremo de dejadez. Con el tiempo esto también se equilibra, y aparecen pensamientos menos extremistas, más intermedios. Aprendemos a escucharnos más a nosotros mismos y a nuestro cuerpo. Además, todos tenemos que aprender a equivocarnos, de otro modo nos aislamos y encerramos en una burbuja por no poder soportar cometer errores y sentirnos falibles, lo cual, en realidad, es muy humano.
  • La medicación facilita el trabajar la flexibilidad cognitiva, ayuda a encontrar pensamientos alternativos a aquellos obsesivos, y así uno puede arriesgarse mejor a probar otras formas de actuar e ir cambiando nuestra situación personal. Muchas personas con trastorno alimentario evitan terriblemente escuchar sus necesidades anímicas, ni se las plantean o se las niegan, y esa angustia se traduce en síntoma.
  • Ninguna medicación para el trastorno alimentario anula nuestra voluntad, ni puede hacernos hacer lo que no queramos. Puede suavizar los síntomas, pero la voluntad propia es la que toma las decisiones, no la pastilla.

Me da miedo no poder superar el TCA

💬 Vuestras reflexiones

«Un consejo es buscar propósitos e ilusiones que te empujen a superar el trastorno. Este miedo nos debe ayudar a tener aún más motivación para luchar, en lugar de bloquearnos y ceder ante ese temor».

«Yo creo que se puede superar el TCA y volver a vivir tu propia vida, sin hacerle caso a la voz del TCA. Aunque pueda permanecer en mi cabeza, ya no tendría el control sobre mí. Quiero aprender a apartarla y escuchar mi propia voz y mis deseos».

«Me ayuda a tener unos objetivos a corto y largo plazo, tener un proyecto de vida. Puede que los pensamientos TCA nunca acaben por desaparecer al 100%, pero creo que, poco a poco, serán menos intrusivos y tendrán menos importancia en mi día a día».

«Me da miedo quedarme sola. Al tener el trastorno consigues que la gente esté más cerca. Te sientes más cuidada, pero a la larga aquellos que te han acompañado se cansan y terminan por desaparecer de tu vida. Para cuidar tus relaciones, primero uno tiene que cuidarse a sí mismo. De esta forma serán relaciones basadas en 50-50, lo que se da también se recibe».

✅ Cómo gestionarlo

El miedo a no recuperarse es sano en cierto sentido, en cuanto sirve para ponerse las pilas y cumplir bien las pautas. Es un miedo basado en una realidad posible, la de la cronicidad.

  • Como con los otros miedos, es bueno que lo verbalices.
  • Pondera con tu terapeuta qué factores hay de riesgo al respecto en tu caso, y analiza qué te impide avanzar en un determinado momento.
  • Haz cosas que te motiven y ayuden a practicar habilidades sociales y crear y mantener vínculos afectivos, para, poco a poco, reparar la cultura del sacrificio y el falso éxito social. Así irá fortaleciéndose la voluntad y forjándose una buena autoestima. Obligaciones y satisfacciones se pueden equilibrar en la vida.
  • La necesidad de ser tenido en cuenta es muy natural, pero si se hace desde el rol del trastorno, comunicando a través del síntoma y no de la necesidad real de afecto, se cae en situaciones de condescendencias y limitaciones desde la enfermedad. Sería como si a un actor se le exigiera que sea siempre un personaje sin poder ser él mismo fuera de la escena.

Me da miedo recaer

💬 Vuestras reflexiones

«A la mínima que notes que vas a recaer, pide ayuda para que te faciliten mecanismos para volverlo a dominar. Lo peor es ignorar esa recaída, ya que sólo la incrementaría y el TCA te volvería a controlar completamente».

«Me ayuda pensar que cada día es único e independiente del resto de días. Es una nueva oportunidad para salir del trastorno. Si no puedo sola pido ayuda a personas cercanas y a quienes sé que me ayudaran a salir adelante y a no focalizarme en aquello que he hecho mal».

«Ayuda entender que no estás en el mismo punto del principio, que has hecho muchos avances y ahora toca volver a hacer algunos, pero recuerda que, si pudiste una vez, podrás otra».

 «Es algo que me aterra, sinceramente, pero me ayuda centrarme en el presente, el día a día, y no tanto en el futuro. Si ahora estoy bien, quiero disfrutarlo porque llevo años sin hacerlo. Anticiparme y preocuparme ahora no solucionará el problema».

Cómo gestionarlo

  • Admite el resbalón, pero sin rendirte. Hay que ser consciente que los baches son parte del camino a la recuperación.
  • Aprende de los errores y pregúntate: ¿qué ha propiciado que de nuevo me pueda el síntoma? ¿Qué me ha pasado que vuelva a necesitarlo más? ¿Qué problemas o emociones hay detrás que me está costando gestionar? ¿Tuviste señales de aviso? ¿Les hiciste caso? ¿Y si no fue así, por qué?
  • Identifica qué logros se habían conseguido antes de la recaída, en qué aspectos de tu mentalidad vas avanzando y qué otros todavía te atrapan fácilmente.

Me da miedo decepcionar a mi familia

💬 Vuestras reflexiones

«No confundas preocupación con decepción. Lo mejor es hablar con las personas a las que crees que has decepcionado. Habla con ellos, y pregúntales qué sienten realmente».

«Tener claro que la recuperación, muchas veces, está formada por recaídas que son todo un aprendizaje. Pero en ellas, no vuelves al principio del proceso. (...) . Una vez perdonada la decepción con uno mismo, es más fácil valorar que nuestra familia y amistades sienten más bien preocupación en lugar de decepción. Es por ello, que establecer una comunicación sana con ellos ayuda a entenderlos y que nos entiendan».

✅ Cómo gestionarlo

  • Busca en qué aspectos de tu persona te sientes permanentemente valorado por tu familia que no tengan que ver con el físico, lucha por mantenerlos a flote y déjate querer, aunque creas que no lo mereces. La familia suele conocer bien tanto nuestros defectos como nuestras cualidades. El cariño entre padres e hijos y hermanos no se basa sólo en éstas últimas, se quiere al conjunto de la persona con sus más y sus menos. A veces es importante que te lo recuerden.
  • Comparte tus temores con tus terapeutas y ponderadlos.
  • La familia, por su parte, deberá aceptar que el tratamiento no es una carretera recta, sino un camino sin asfaltar, con vericuetos, curvas y desvíos y marcha atrás en ocasiones. Que se aprende sobre la marcha, y a veces esto incluye el caerse haciendo camino. Si un padre o madre tuviera una enfermedad y el tratamiento le sentara mal, ¿dejaríais de intentarlo? ¿Les culparías por ello?
  • Un TCA también es un reto para las familias, ya que a menudo supone replantearse creencias, por ejemplo, respecto al perfeccionismo o la comunicación (o su carencia), y trabajar para cambiar cosas. Lo que a veces incluye revisar también los padres su sistema de valores. Como en toda crisis, hacer el viaje juntos también importa y deja su huella en nuestra evolución personal.

Me da miedo salir del TCA para caer en otro trastorno o adicciones

💬 Vuestras reflexiones

«Nunca he probado drogas ni otras sustancias porque sé que me engancharía. Tengo facilidad para caer en las redes de todo aquello que pueda hacer que no piense, me evada de la realidad y la evite».

«Toda adicción es una manifestación de lo que nos pasa interiormente. Es el síntoma de cómo nos sentimos. Por eso, es crucial trabajar nuestros miedos, la autoestima… para superarlos y no pasar de un trastorno a otro».

✅ Cómo gestionarlo

  • Muchas veces el TCA es más una forma de funcionamiento para gestionar los conflictos que un problema original con la alimentación. Trabaja para encontrar qué te aporta la adicción: ¿es el buscar sensaciones placenteras, el permitirte perder el control, el huir o amortiguar un sufrimiento? ¿Hay algún trauma importante en tu vida?
  • Haz actividades deportivas (siempre que no sea parte del síntoma) y de relajación.
  • Busca formas sanas de desfogarte. Prueba nuevas experiencias de ocio, como el karaoke, o la pintura, siempre que el momento sintomático no las contraindique.
  • Aprende a identificar tus señales de alarma particulares, esas lucecitas ámbar que a todos se nos encienden a veces y que pueden pasar a rojas si no les hacemos caso.

En definitiva, se trata de tenerse en cuenta a uno mismo. Cuando se escuchan y satisfacen las necesidades internas, y se atienden las alarmas, la necesidad de evasión y de síntoma pierde sentido.

Me da miedo no poder desarrollar mi proyecto de vida

💬 Vuestras reflexiones

«Es mejor dar pequeños pasos, pero firmes».

«El tratamiento servirá para que no continúes renunciando a partes de tu vida por culpa del TCA. Además, durante el proceso de recuperación vuelves a dejar salir tu esencia, lo que el TCA había ocultado. Por lo cual no renuncias, sino que ganas una nueva vida, un nuevo comienzo lleno de posibilidades».

«Existe el miedo a no ser aceptada, a que sientas que sin el TCA perderás todo aquello que tienes y te gusta y atrae a los demás y te abandonen. Aunque es un miedo irreal porque nadie a quién le importes de verdad te querría seguir viendo mal. Al contrario, si te recuperas y te ven mejor, tanto por dentro como por fuera, serán los primeros en alegrarse. Nosotros sólo podemos controlar nuestras propias acciones y pensamientos. Y el resto decidirán si quieren quedarse a tu lado. Así que debemos ser reales y honestos con nosotros mismos».

 «El TCA me aporta muchas cosas, pero son muchas más las que me quita, me limita y me impide. Lleva tantos años en mi vida que ya forma parte de mi identidad, por eso da miedo dejarlo atrás, porque no recuerdo o ni tan solo conozco mi yo sin el TCA. Pero llegados hasta aquí en el tratamiento, también puedo darme la oportunidad de conocerme y llenar el hueco que va dejando el TCA con aquello que realmente quiero tener».

✅ Cómo gestionarlo

Recuerda que existe una realidad mejor más allá del TCA. Ciertamente, el tratamiento de un TCA no es corto y toma una parte importante de tu vida en este momento, pero es para que la recuperes plenamente después, para llegar a ser más libre en un futuro no tan lejano, y eso sí vale la pena. ¡El síntoma en si ya es una renuncia, a tantas cosas! Y el problema de fondo seguirá ahí si no se trata.

Esto cuesta de ver, especialmente en la adolescencia, donde se mira el presente más que el futuro. También los estudios (sobre todo si se piensa hacer una carrera) toman una parte muy importante de nuestras vidas, y los vemos necesarios para valernos por nosotros mismos y tener un buen futuro. Pues es con esta misma filosofía que podrás afrontar mejor el tratamiento de tu problema alimentario.

Este contenido no sustituye la labor de los equipos profesionales de la salud. Si piensas que necesitas ayuda, consulta con tu profesional de referencia.
Publicación: 19 de Octubre de 2023
Última modificación: 19 de Octubre de 2023

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Si sufres de soledad o pasas por un momento dífícil, llámanos.

Sònia Sarro Álvarez

Dra. Sonia Sarró Álvarez

Doctora en Medicina. Psiquiatra especializada en trastornos de la conducta alimentaria. Área de Salud Mental
Hospital Sant Joan de Déu Barcelona
José Miquel Ortiz Moreno

José Miguel Ortiz Moreno

Enfermero especialista en salud mental. Experto en trastornos de la conducta alimentaria. Jefe de gestión de enfermería de formación.
Parc Sanitari Sant Joan de Déu