Un rasgo habitual de los trastornos de la conducta alimentaria como la anorexia o la bulimia es la falta de conciencia del trastorno y, en consecuencia, la falta de motivación para recuperarse.
En los chicos que han tenido anorexia, el desarrollo físico puede verse alterado, especialmente en lo referente a la talla, la masa muscular y la densidad ósea.
Transformar las voces que dañan en voces que cuidan en el contexto de los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) implica identificar las voces internas negativas y luego cambiarlas por pensamientos que fortalezcan y protejan.
Identificar cuándo habla el trastorno de la conducta alimentaria y cuándo la persona real es un proceso complejo, ya que los pensamientos del trastorno a menudo se confunden con los propios.