¿Cómo se diagnostica y se trata la bulimia nerviosa?

El tratamiento psicoterapéutico permite entender las causas y abordar los síntomas
Anna Aranda Reig
Anna Aranda Reig
Psiquiatra. Unidad de trastornos de la conducta alimentaria de Sant Joan de Déu Numància
Parc Sanitari Sant Joan de Déu
Tratamiento bulimia

La bulimia nerviosa es un trastorno de la conducta alimentaria que se caracteriza por episodios de atracones. Es decir, se consume una gran cantidad de comida en poco tiempo y, normalmente, a escondidas de las personas del entorno.

Cuando aparece la bulimia nerviosa hay un conjunto de criterios que los profesionales de la salud tienen en cuenta a la hora de hacer un diagnóstico:

  • Episodios recurrentes de atracones. Un atracón se caracteriza por la ingesta de alimento en un espacio de tiempo corto (por ejemplo, en un período de 2 horas) en una cantidad muy superior a la que la mayoría de las personas ingieren en un período similar de tiempo y en las mismas circunstancias.
  • Sensación de pérdida de control sobre la ingesta del alimento (por ejemplo, sensación de no poder parar de comer o no poder controlar el tipo o la cantidad de comida que se está ingiriendo).
  • Conductas compensatorias inapropiadas, de forma repetida, con la finalidad de no gana peso, como son la provocación del vómito, el uso excesivo de laxantes, diuréticos, enemas u otros fármacos, ayuno y ejercicio excesivo.
  • Los atracones y las conductas compensatorias inapropiadas tienen lugar al menos una vez a la semana durante un período de 3 meses.
  • La autoevaluación está exageradamente influida por el peso y la silueta corporales.

En cuanto a los atracones, hay que señalar que, a pesar de que el tipo de alimentos que se consume en estos episodios varía, en la mayoría de las ocasiones, se ingieren alimentos de tipo dulce, como bollería, o salados.

 Los atracones se pueden presentar a cualquier hora del día, pero son más frecuentes a partir de mediodía y tarde-noche y suelen desencadenarse por estados de humos alterados,  ansiedad, dificultades interpersonales, hambre intensa o sentimientos (malestar) relacionados con el peso, la figura corporal o los alimentos. Surgen como un intento de disminuir el malestar, la ansiedad o los pensamientos negativos. Se acompañan de sensación de falta de control y pueden reducir el malestar de forma transitoria, pero siempre van seguidos de sentimientos de culpa, automenosprecio o humor depresivo.

Los vómitos posteriores alivian el sentimiento de culpa por la elevada ingesta, el temor al aumento de peso/control de la figura creándose un círculo vicioso difícil de detener. Los vómitos frecuentes y repetidos pueden generar lesiones en la cavidad bucal, erosión del esmalte dental, dolor de garganta y, en general, después del atracón y el vómito, la persona se queda agotada con dolores generalizados. Es muy frecuente que aparezca un trastorno del estado de ánimo.

Diferencias entre la bulimia nerviosa y el trastorno por atracones

Dado que los síntomas pueden ser similares, es importante diferenciar la bulimia nerviosa del trastorno por atracón. En este último no hay conductas compensatorias ni una distorsión de la imagen corporal y, en una fase muy inicial, tampoco hay una incomodidad con el cuerpo/ figura. Con el aumento del peso sí que aparece esta incomodidad y una autoevaluación negativa.

Las principales diferencias las podemos ver en el siguiente cuadro:

Diferencias entre la bulimia nerviosa y el trastorno por atracones

Bulimia nerviosa Trastorno por atracones
Atracones y conductas compensatorias

Atracones sin conductas compensatorias

Incomodidad con la imagen corporal y el peso

Autoevaluación extremadamente influenciada por la imagen corporal

Incomodidad con la imagen corporal y el peso

Autoevaluación extremadamente influenciada por la imagen corporal

Reflexiones o pensamientos sobre el control de la alimentación y el peso

Peso oscilante Sobrepeso u obesidad
A menudo, aumento de la actividad física

Ningún tipo de actividad física

Tendencia al sedentarismo

Suelen ser impulsivos Poca impulsividad

 

Como pasa con todos los trastornos de la conducta alimentaria, la bulimia nerviosa puede tener implicaciones en la salud física a largo plazo. Los principales problemas derivados, entre muchos otros, son:

  • Complicaciones físicas derivadas principalmente de las conductas purgativas (Vómitos, laxantes o diuréticos), como una deshidratación, que puede derivar en problemas médicos severos como la insuficiencia renal.
  • Problemas cardíacos, como latidos irregulares (arritmias) pueden llegar a situaciones graves a raíz de la hipopotasemia y la alteración electrolítica secundaria de los vómitos.
  • Reflujo gastroesofágico, con las consecuentes caries dentales, enfermedades de las encías, disfonía por faringitis y laringitis y de otros problemas digestivos más graves derivados de los atracones.
  • Períodos irregulares o pérdida de la menstruación (amenorrea).

El tratamiento de la bulimia nerviosa

Ante una sospecha, hay que dirigirse al Centro de Atención Primaria donde los profesionales podrán, en el caso de que sea necesario, derivar a un centro de salud mental, infantojuvenil o de adultos. El tratamiento que se ofrece en los centros especializados es multidisciplinar y se individualiza de acuerdo con el caso. Intervienen básicamente profesionales del ámbito de la psicología, psiquiatría, nutrición y enfermería. Según el caso y las necesidades, también pueden intervenir el trabajador social o un terapeuta ocupacional.

El tratamiento puede ser ambulatorio o, si se requiere en casos extremos, hospitalario (básicamente hospital de día). A nivel psicológico, suelen realizarse sesiones individuales y grupales. El tratamiento farmacológico se realizará si se considera necesario para poder facilitar la intervención psicoterapéutica.

Los objetivos del tratamiento son:

  • Averiguar los motivos por los cuales aparecen los síntomas, qué función tienen, y trabajar para adquirir estrategias para afrontar las situaciones estresantes de forma cuidadosa y respetuosa hacia uno mismo.
  • Disminuir y eliminar los atracones.
  • Disminuir y eliminar los vómitos y el uso de laxantes.
  • Normalizar el ejercicio físico.
  • Normalizar los hábitos alimentarios.
  • Normalizar el peso (si se da el caso).
  • Normalizar los parámetros biológicos (analíticas).

Las recaídas forman parte del proceso de recuperación.  Por este motivo, es importante mantener la calma y no culpabilizarse. No hay que vivirlas como una derrota sino como una oportunidad de aprendizaje que forma parte del proceso de recuperación. Estas recaídas se pueden producir cuando la persona vive un momento emocional negativo, como puede ser una ruptura sentimental, una pérdida o una situación estresante, vehiculándose el malestar a través de la relación con la comida. En cualquier caso, recomendamos no vivir en un estado de alerta constante y miedo o vergüenza ante una posible recaída. Es relevante recordar que uno de los objetivos del tratamiento es la prevención de recaídas.

Este contenido no sustituye la labor de los equipos profesionales de la salud. Si piensas que necesitas ayuda, consulta con tu profesional de referencia.
Publicación: 1 de Abril de 2022
Última modificación: 4 de Abril de 2022
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Anna Aranda Reig

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