Falsedades que rodean los trastornos de la conducta alimentaria

Los mitos favorecen estereotipos que retrasan el acceso al tratamiento
Jordi Mitjà
Jordi Mitjà Costa
Enfermero de la Unidad de Trastornos de la Conducta Alimentaria (UTCA). Área de Salud Mental
Hospital Sant Joan de Déu Barcelona
Eduard Serrano Troncoso
Dr. Eduard Serrano Troncoso
Doctor en Psicología. Coordinador de la Unidad de Trastornos de la Conducta Alimentaria (UTCA). Área de Salud Mental
Hospital Sant Joan de Déu Barcelona
mitos tca

Prácticamente toda la sociedad conoce de la existencia de los trastornos de la conducta alimentaria (TCA), especialmente de la anorexia y la bulimia nerviosa. Como mínimo podemos afirmar que el conocimiento actual es muy superior al que se tenía hace unos años, cuando aún se trataba de una realidad muy escondida. Este conocimiento popular, sin embargo, a veces está basado en falsas creencias - lo que conocemos como mitos-  que suponen una buena comprensión de lo que supone tener un TCA. Comprender bien el mecanismo de este trastorno, el porqué y el cómo, son elementos clave para la prevención. Desterrar estos mitos también.

Estos mitos han ido sobreviviendo y, a veces, incrementando a medida que hemos tenido acceso a internet y a las redes sociales, a edades además muy tempranas.

La dificultad de distinguir la información fiable y segura de la que no, es una fuente de alimentación para estas falsas creencias que pueden llegar dificultar la aceptación del trastorno, promover la adquisición de hábitos no saludables, fomentar falsos tratamientos e incluso empeorar el pronóstico.

Estos mitos no tienen ninguna base ni evidencia científica, son ideas que persisten en el imaginario colectivo, son frases familiares que repetimos sin pensar en qué se basan y que vamos reproduciendo.

Falsas creencias sobre el TCA

  1. Te he visto comer, no puedes tener anorexia.
    No hay que dejar de comer para tener anorexia. Las personas que tienen anorexia nerviosa evitan comer ciertos alimentos, realizan una restricción muy extrema de alimentos o comen cantidades muy pequeñas de ciertos alimentos.
  2. Tienes un TCA porque quieres.
    Es un trastorno mental que nadie elige tener. Los TCA provocan un intenso sufrimiento a la persona afectada y a su entorno más cercano. El origen de un TCA es multifactorial e intervienen factores de tipo individual, familiar y social. Hay personas más vulnerables, pero nadie elige tenerlo.
  3. Si no te han ingresado, tu TCA no es importante.
    Recibir un tratamiento u otro no invalida tu trastorno. Actualmente existen diferentes modalidades de tratamiento (consultas externas, hospital de día…), sin la necesidad de un ingreso, que permiten realizar un seguimiento y abordaje de este trastorno.
  4. Los hombres no tienen TCA.
    A pesar de que los trastornos de la conducta alimentaria afectan más a las mujeres, también están presentes en los hombres. El hecho de que se suela hablar de mujeres relacionadas con este trastorno, puede aumentar el estigma de los hombres con TCA, retrasando su búsqueda de tratamiento e interfiriendo en su conciencia de enfermedad.
  5. Las personas que tiene un TCA siempre están extremadamente delgadas.
    En el caso de la anorexia, la restricción de la comida conlleva una pérdida significativa de peso. Pero las personas que tienen otros trastornos de la conducta alimentaria pueden presentar un peso normal, sobrepeso e incluso obesidad.
  6. Un TCA no conlleva ningún riesgo.
    Un trastorno de la conducta alimentaria conlleva riesgos tanto para la salud mental como física. No debe tomarse a la ligera y, por este motivo es importante realizar un tratamiento con un equipo de profesionales especializados.
  7. Cuando una persona con anorexia ha recuperado el peso, está curada.
    Aunque el signo que más nos llama la atención y preocupa es el bajo peso, la anorexia va mucho más allá de la delgadez. Tiene implicaciones emocionales y psicológicas que no se solucionan con la recuperación de peso.
  8. El uso de laxantes ayuda en la pérdida de peso.
    Los laxantes son medicamentos que producen un aumento del ritmo intestinal y un mayor número de deposiciones. Su abuso provoca una pérdida rápida de agua y minerales, pero no se pierden los nutrientes (la mayoría se habrán absorbido), por lo que no tiene ningún efecto en la pérdida de peso.
  9. Hacer dietas estrictas o que estén de moda no tiene ningún riesgo.
    Lo que tiene una apariencia de una dieta estricta puede ser el comienzo de un trastorno de la conducta alimentaria. El hábito de hacer dietas de forma frecuente ha sido asociado con el desarrollo posterior de trastornos de la conducta alimentaria. Tomar conciencia y abordar este hábito puede frenar el desarrollo de un TCA.
  10. Un TCA es para siempre.
    Existe la idea generalizada de que un problema de salud mental es para toda la vida, pero no tiene porqué ser así. En el caso de los trastornos de la conducta alimentaria, pese a su complejidad y duración del tratamiento, se pueden superar y normalizar con la ayuda de profesionales especializados.
Este contenido no sustituye la labor de los equipos profesionales de la salud. Si piensas que necesitas ayuda, consulta con tu profesional de referencia.
Publicación: 23 de Junio de 2022
Última modificación: 23 de Junio de 2022
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Jordi Mitjà

Jordi Mitjà Costa

Enfermero de la Unidad de Trastornos de la Conducta Alimentaria (UTCA). Área de Salud Mental
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Dr. Eduard Serrano Troncoso

Doctor en Psicología. Coordinador de la Unidad de Trastornos de la Conducta Alimentaria (UTCA). Área de Salud Mental
Hospital Sant Joan de Déu Barcelona