Trastorno de la conducta alimentaria

¿Qué pueden hacer los centros educativos para ayudar en la prevención de los trastornos de la conducta alimentaria?

Es muy importante reforzar la autoestima y validar las inquietudes de todo el alumnado y crear un vínculo de confianza desde muy pequeños. Dar un valor positivo y enriquecedor a todas las diversidades refuerza el respeto en las relaciones de iguales y la autoestima de cada miembro del grupo. Encontrar un equilibrio entre la mejora y superación de nuevos retos, así como la exigencia y el perfeccionismo, es una de las claves en la que toda la comunidad educativa, también la familia, debe reflexionar. Hay que evitar generar expectativas y competitividades que puedan llegar a ser una fuente de estrés, angustia y frustración.

Por supuesto, hay que transmitir una mirada global de salud, en la que también se promuevan las relaciones sociales enriquecedoras, y velar por disponer de tiempos para las aficiones, los ratos de calidad en familia, etc. Los centros educativos trabajan los hábitos saludables, ahora bien, hay que poner mucha atención en evitar reforzar discursos que relacionen los hábitos saludables con la delgadez, la restricción de alimentos o la obsesión por la actividad física.