Tipos de trastornos de la conducta alimentaria

El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5) (American Psychiatric Association, 2013) y la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11) (World Health Organization, 2018), en su última versión, clasifica los trastornos de la conducta alimentaria primarios en: anorexia nerviosa, bulimia nerviosa, trastorno por atracones, Pica, trastorno de rumiación y trastorno de evitación/restricción de la ingestión de alimentos.

  • Anorexia nerviosa: Se manifiesta como un deseo irrefrenable de búsqueda de delgadez, que puede venir acompañado de medidas y procedimientos compensatorios: dieta restrictiva estricta (o inclusive ayuno), ejercicio físico excesivo y/o conductas purgativas (vómitos autoinducidos, abuso de laxantes y/o diuréticos). Las personas afectadas expresan un intenso temor a ganar peso y a la posibilidad de llegar a ser obesas, o una conducta persistente que interfiere en la ganancia de peso. Presentan una distorsión de la imagen corporal, con preocupación extrema por la dieta, la figura y el peso. Su atención está centrada en la pérdida ponderal, lo que les causa déficits nutricionales que pueden comportar riesgos vitales. En mujeres postpuberales es habitual la pérdida de la menstruación (amenorrea) como consecuencia del bajo peso. A nivel psicológico, se encuentran rasgos de personalidad caracterizados por el elevado perfeccionismo, la autoexigencia y una baja autoestima. Las personas afectadas no son conscientes de la enfermedad y sufren un riesgo físico derivado del bajo peso.
  • Bulimia nerviosa: Se caracteriza por episodios de atracones (ingesta voraz e incontrolada), en los cuales la persona ingiere una gran cantidad de alimento en poco espacio de tiempo, generalmente en secreto, y con sensación de pérdida de control. Las personas afectadas pueden intentar compensar los efectos de la sobreingesta mediante vómitos autoinducidos, abuso de laxantes y/o diuréticos, ayuno o ejercicio físico excesivo. Al igual que la anorexia nerviosa, las personas con bulimia nerviosa muestran preocupación excesiva por el peso, la imagen y la figura corporal. Lo que la diferencia de la anorexia es la falta de control de la ingesta. Suele ser un trastorno más difícil de detectar, ya que fácilmente pasa desapercibido (la persona afectada puede presentar peso normal, bajo o sobrepeso) y se vive con sentimientos de vergüenza y culpa. Se suele pedir ayuda cuando el problema ya está avanzado.
  • Trastorno por atracones: Se caracteriza por la presencia recurrente de una ingesta voraz (atracones), similar a la de las personas con bulimia nerviosa. La diferencia está en que la persona no incurre en mecanismos compensatorios a la ingesta voraz, por lo que con el tiempo la persona afectada se encamina inexorablemente hacia un problema de sobrepeso u obesidad. Muchas personas con trastorno por atracones utilizan la comida como un modo de sobrellevar emociones y sentimientos negativos. Presentan dificultades para manejar la ansiedad, y encuentran que el comer les reconforta y les calma. No obstante, terminan sintiéndose tristes y culpables por no poder controlar su forma de comer, lo que aumenta el estrés, y así continúa el ciclo.
  • Pica: Es un trastorno que consiste en ingerir sustancias no nutritivas como, por ejemplo, arena o yeso. La ingestión de estas sustancias se considera inadecuada para el nivel de desarrollo de la persona. La sustancia típica ingerida tiende a variar con la edad; los niños pequeños suelen comer pintura, yeso, cuerdas, cabellos o ropas. El trastorno es más habitual durante la infancia, y en algunos casos se presenta en niños y niñas que tienen autismo o retraso mental.
  • Trastorno de rumiación: Se caracteriza por la presencia de regurgitaciones repetidas de alimento (sin náuseas o enfermedad gastrointestinal asociada como, por ejemplo, reflujo esofágico), que van del estómago a la boca, para volver a ser masticados, tragados o escupidos.  El trastorno se observa con mayor frecuencia en niños pequeños (entre los 3 y 12 meses), pero puede verse en sujetos de más edad, particularmente con retraso mental. No se diagnostica cuando aparece en el contexto de la anorexia nerviosa o la bulimia nerviosa.
  • Trastorno de evitación/restricción de la ingestión de alimentos (ARFID): Se caracteriza por la presencia de conductas alimentarias restrictivas, pérdida de peso significativo o estancamiento pondoestatural, por la dependencia de la alimentación por sonda o de los suplementos nutricionales orales y por las dificultades psicosociales. A diferencia de la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa, estas personas no manifiestan síntomas como la distorsión de la imagen corporal o el temor al aumento de peso. Se trata, en general, de niños y niñas prepuberales (con mayor afectación al sexo masculino) que han tenido siempre problemas con la alimentación (frecuentemente asociado a problemas gastrointestinales), con un repertorio alimentario muy reducido. Este trastorno se encuentra asociado a problemas de ansiedad, trastorno por déficit de atención con hiperactividad, trastorno obsesivo-compulsivo y trastorno del espectro del autismo.