Tratamiento de los trastornos de la conducta alimentaria

El tratamiento de los trastornos de la conducta alimentaria es multidisciplinar y puede realizarse en diferentes niveles de atención y con varios recursos asistenciales (ambulatorio, hospital de día y hospitalización total). En líneas generales, es importante potenciar el reconocimiento de la enfermedad por las personas afectadas (conciencia de problema), motivarlas para seguir el tratamiento y establecer una buena relación o alianza terapéutica.

El tratamiento tiene los siguientes objetivos:

  1. Restaurar o normalizar el peso y el estado nutricional de la persona.
  2. Tratar las complicaciones físicas.
  3. Proporcionar educación sobre patrones alimentarios y nutricionales sanos.          Se ofrecen recomendaciones a los padres y pacientes sobre los principios de la dieta equilibrada (en proporción, variedad y frecuencia de alimentos).
  4. Modificar/mejorar las disfunciones previas o adquiridas a consecuencia de la enfermedad (pensamientos, actitudes, sentimientos, conductas alteradas): reducir o eliminar los atracones y las conductas compensatorias inadecuadas (restricción, purgas, ejercicio físico excesivo); trabajar la insatisfacción de la imagen corporal y las distorsiones cognitivas; y mejorar la autoestima y las relaciones sociales. Estos cambios se consiguen a través de la psicoterapia, del tratamiento farmacológico y de las intervenciones familiares.
  5. Tratar los trastornos asociados (comorbilidades), tanto psiquiátricos (alteraciones del estado de ánimo, síntomas obsesivos, etc.) como físicos (diabetes mellitus, etc.).
  6. Conseguir el apoyo familiar de la persona afectada y proporcionarle asesoramiento y terapia cuando sea necesario. Se recomienda involucrar a la familia y ofrecerles participar en un grupo de padres (psicoeducativos y multifamiliares) con el objetivo de aumentar la alianza terapéutica con los padres, ofrecerles apoyo emocional e información sobre la enfermedad y desculpabilizarlos.
  7. Prevenir las recaídas. Incluye abordar y prevenir situaciones que puedan favorecerlas (dietas, inestabilidad emocional) y planificar estrategias para enfrentarse a ellas.

El tratamiento de primera línea en los trastornos de la conducta alimentaria en adolescentes son las intervenciones psicosociales (con el objetivo de corregir las distorsiones cognitivas y mejorar la autoestima y las relaciones sociales) y la terapia familiar (con el objetivo de mejorar la relación y la comunicación familiar).

 

El tratamiento farmacológico no es de primera elección, pero se utiliza para tratar los problemas asociados (depresión, ansiedad, trastorno obsesivo). Algunos estudios en población adulta con bulimia nerviosa y trastorno por atracones muestran que los psicofármacos  pueden ayudar a reducir los atracones, pero los estudios sobre la eficacia de tratamientos farmacológicos en adolescentes son limitados.