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Implicaciones de la falta de menstruación en mujeres con un trastorno de la conducta alimentaria

El riesgo de fractura ósea en edad prematura es una de las consecuencias más graves
Sònia Sarro Álvarez

Dra. Sonia Sarró Álvarez

Doctora en Medicina. Psiquiatra especializada en trastornos de la conducta alimentaria. Área de Salud Mental
Hospital Sant Joan de Déu Barcelona
Menstruación

En casos de trastorno de conducta alimentaria la falta de menstruación (amenorrea) es un síntoma frecuente. Podemos encontrarnos desde una retirada total de la menstruación, sobre todo en casos de pérdida de peso importante como pasa con la anorexia nerviosa o con ARFID (restricción/rechazo de la ingesta de causa emocional), hasta alteraciones en el ciclo menstrual en casos de bulimia o en trastorno por atracones.

La menstruación, por norma general, se retira cuando la persona no mantiene un peso suficiente que permita un buen funcionamiento del cuerpo. En los trastornos alimentarios eso puede pasar por restricción dietética mantenida, pero también por ejercicio compulsivo o por conductas de purga de elevada frecuencia (vómitos, abuso de laxantes).

Este no es el único motivo por el que la menstruación se puede retirar, también puede pasar por desnutrición, por practicar deporte en exceso (por ejemplo, les puede pasar a deportistas de alta competición), enfermedades con alteraciones hormonales (como el hipotiroidismo), por efecto secundario de algunas medicaciones y, a veces, por estrés intenso (que también puede desencadenar un trastorno alimentario). También es frecuente que cuando la menstruación empieza (menarquía) lo haga de forma irregular hasta que se establece el ciclo.

Ovarios

Conociendo todos los posibles orígenes de la falta de menstruación, es importante conocer los hábitos alimentarios y deportivos de las chicas en el momento en el que los profesionales de la salud abordan un caso. Hay que tener en cuenta que algunas chicas viven la ausencia de la menstruación, que a menudo puede ser dolorosa, como una cosa menos de la que preocuparse y no le prestan la atención que merece.

No obstante, la falta de menstruación es un problema importante que tiene repercusiones en el estado de salud física de las mujeres. Afecta la capacidad reproductiva y, especialmente, los huesos, que pierden densidad (osteoporosis) y se vuelven más frágiles, algo que también pasa cuando las mujeres entran en la etapa de la menopausia.

¿Por qué los huesos se vuelven frágiles si no tenemos la menstruación?

Los huesos necesitan calcio para mantener la consistencia, el entramado interno. Las hormonas menstruales, concretamente los estrógenos, que son los que desencadenan el sangrado, crean el ambiente propicio para que el calcio absorbido de los alimentos pueda ser utilizado por los huesos, con la contribución de la vitamina D, que la luz del sol activa. No basta con ingerir calcio en la dieta, por muy ricos o enriquecidos en calcio que se elaboren ciertos productos, también hace falta sol y hormonas.

Por este motivo, si hay ausencia de menstruación durante tiempo, los huesos acaban descalcificándose y hay riesgo de sufrir fracturas óseas a edades tempranas.

Es discutible hasta qué punto los suplementos de calcio pueden suplir esa pérdida, o si es adecuado prescribir hormonas para provocar la menstruación artificialmente, pero en el que sí que hay consenso es que es mejor menstruar de forma natural.

Osteoporosis

Consecuencias a medio o largo plazo de la falta de menstruación:

  • Ralentización del crecimiento
  • Propicia la aparición de quistes ováricos, conocidos como ovarios poliquísticos (que no es lo mismo que un síndrome de ovario poliquístico).
  • Aumento de vello corporal en zonas propias de los chicos
  • Riesgo de sufrir fracturas óseas en edades prematuras.
  • Pérdida de líbido
  • Riesgo de embarazo no deseado, cuando no se menstrúa, pero se mantiene la ovulación
  • Deterioro del sistema inmune
  • Alteración del estado de ánimo

En nuestro organismo todo está interrelacionado.  Si se altera el ambiente-balance hormonal, repercutirá en el resto de nuestro organismo y en nuestro estado emocional, empeorando el estado de ánimo, la obsesión y la conducta.

Recuperar la menstruación, uno de los objetivos de tratamiento de un TCA

Que la menstruación vuelva (o aparezca en el caso que no lo hubiese hecho) y que consiga mantenerse de modo natural es uno de los objetivos del tratamiento de un trastorno alimentario, como lo es normalizar el latido cardíaco, por ejemplo.

Como ya hemos contado, tener un peso suficiente que permita el funcionamiento correcto del organismo es un factor esencial para conseguir estabilizar el ciclo de la menstruación. Este peso depende de cada persona, pero hay que estar dentro de unos intervalos de normalidad, que dependen del sexo, la altura, la genética y la complexión física.

La menstruación va relacionada con el peso, pero no de forma directamente proporcional ni inmediata: a veces, cuando se recorta demasiado la alimentación, la menstruación se pierde enseguida; en otras ocasiones, en infra peso todavía se menstrúa, y cuando pasa de este modo es más difícil tomar consciencia del problema alimentario.

Igualmente, hay chicas que recuperan un poco de peso con las indicaciones de los profesionales y la menstruación les regresa de forma muy rápida, mucho antes de que el peso se haya normalizado; eso también hace todavía más difícil aceptar que hay que mantener las pautas de ingesta porque el resto del organismo se recupere.

Una vez restablecido el peso, la menstruación acostumbra a reaparecer, pero no siempre es así. El cuerpo puede tardar meses a volver a poner en marcha el reloj hormonal. Y en algún caso (cuando ha faltado durante años, si antes del trastorno alimentario ya era irregular, o cuando hay quistes), los ovarios continúan «dormidos» y no se despiertan. En estos casos, es el o la médica ginecóloga quien valora si es necesario un tratamiento hormonal transitorio para estimularlos. Es controvertido, en cambio, dar hormonas para restablecer la menstruación prematuramente, ya que no está claro que beneficien los huesos, y dificultan la toma de conciencia dando una falsa sensación de normalidad.

En algún caso (más probable cuanto más tiempo se esté sin menstruación), los ovarios no consiguen recuperarse. Eso puede causar problemas permanentes de fertilidad. Cuanto más tiempo se haya estado sin menstruación, más difícil es que se restablezca también la masa ósea, pudiendo quedar el esqueleto más frágil de por vida y fracturarse más fácilmente. Los huesos más afectados son los de la pelvis y las piernas, que aguantan la parte superior.

La falta de menstruación tiene otros efectos y refuerza el trastorno alimentario

Tanto la restricción dietética como las sobre ingestas compulsivas causan por distinta vía un predominio de hormonas masculinas (andrógenos) sobre las femeninas (estrógenos). Este hecho al mismo tiempo favorece la impulsividad. Y recordamos aquí que cuando se restringe a menudo se hace un viraje a los atracones.

Cuando falta la menstruación, se modifica el equilibrio hormonal de los ovarios, favoreciendo los quistes ováricos. A la vez, el desorden alimentario trastorna la flora intestinal, que también responde a señales neuro-hormonales (serotonina, grelina y de otros), de modo que cuando se modifica se alteran no solo aspectos físicos (estreñimiento, gases) sino también, de rebote, emocionales (estado de ánimo).

Además, en situación de estrés psicológico prolongado, ansiedad o depresión se excreta cortisol, que a su vez estimula la insulina, pudiendo conducir a otros desórdenes metabólicos (resistencia a insulina y diabetes secundaria, hipotiroidismo, afectación muscular incluyendo el corazón…). La insulina sobre los ovarios favorece la producción de hormonas masculinas, que ya hemos visto qué hacen. Y así se crea un círculo que se autopotencía y contribuye a mantener el trastorno alimentario.